Hay perros que siguen el rastro de una croqueta por toda la habitación. Otros dejan el rompecabezas de comida en el suelo y aparecen con una pelota en la boca. No hace falta decidir cuál de los dos es más listo. La pregunta útil es qué actividad disfruta tu perro: buscar con el olfato, mover algo para obtener comida o jugar contigo.
Prueba una versión sencilla de cada juego en casa, siempre pendiente de él. Observa si vuelve a intentarlo después de acertar, si te pide continuar o si pierde el interés. Ignorar un juguete no significa que el perro «no sepa» usarlo. Puede que el primer paso fuera demasiado difícil o que prefiera otro tipo de juego.
Empieza por una búsqueda fácil
Coloca unas pocas croquetas de su ración habitual en el suelo, separadas entre sí. Cuando las encuentre sin esfuerzo, esconde una a medias detrás de una pata de la silla o bajo el borde de una toalla. Debe poder alcanzarla sin tener que romper nada. La ASPCA propone juegos de olfato que empiezan con un premio cercano y aumentan la dificultad poco a poco.
Si esa búsqueda le interesa, una alfombra olfativa ofrece pliegues donde repartir la comida. Es una opción para jugar bajo supervisión, no un mordedor para dejar a un perro que arranca y traga trozos de tela. Antes de elegirla, comprueba las medidas y cómo se lava, sobre todo si no tienes sitio para secarla extendida. Limpia las zonas donde haya quedado comida.
Un rompecabezas pide otra cosa
En el juego de olfato se trata de localizar la comida. En un dispensador, el perro tiene que descubrir qué movimiento la hace salir. Facilítale la primera victoria: deja un compartimento abierto o aparta un poco la tapa. Que vea salir una croqueta. Cierra el mecanismo solo cuando entienda la relación entre su acción y la recompensa. Si empieza a morder el juguete entero, baja la dificultad antes de dar por perdido el juego.
En Pecan hay un rompecabezas dispensador y un juguete basculante. En el segundo, empujarlo por el suelo forma parte del juego; en el primero hay que operar el mecanismo para llegar al alimento. Comprueba las medidas y el tamaño de croqueta compatible antes de elegir; un orificio que funciona con un pienso puede atascarse con otro. Comprueba el orificio y la forma de rellenarlo: si todo sale en un empujón, o no sale nada, el reto deja de funcionar.
Puedes usar parte de la comida diaria en vez de sumar premios sin llevar la cuenta. Si tu perro tiene una dieta prescrita, sigue las indicaciones que ya recibiste para él. Después, lava el juguete según las instrucciones del fabricante, sobre todo en las ranuras donde pueden quedarse restos.
El juego en compañía no necesita tanta tecnología
Para un perro que busca interacción, lanzar una pelota, jugar a tirar de un juguete o practicar una orden sencilla puede ser más atractivo que comer de un dispensador. Empieza con tandas cortas en un lugar adecuado. Haz pausas y para si se cansa, se asusta o deja de mostrar interés.
El lanzador recargable de pelotas puede interesar a quien ya juega a buscar y traer. Antes de comprarlo, comprueba el alcance, el diámetro de la pelota incluida y su compatibilidad con el tamaño de tu perro. Úsalo lejos de calles y zonas de paso, y permanece junto al perro. El aparato puede lanzar la pelota, pero eres tú quien debe decidir cuándo toca descansar.
Antes de añadir un juguete al carrito
Una foto vistosa no dice si podrás rellenar y limpiar el juguete con facilidad, ni si tu perro lo usará como se espera. Mira cómo se abre, si alguna pieza puede soltarse durante el juego y dónde pueden quedar restos de comida. Si suele desmontar los juguetes, elige una actividad que podáis hacer juntos y detener cuando haga falta. Si sigue disfrutando de una búsqueda sencilla o de la pelota que ya tiene, no hay motivo para comprar otro aparato solo para variar la estantería.
Cuando sepas si vuelve por iniciativa propia al olfato, al mecanismo o al juego contigo, elegir será más fácil. Una buena actividad no tiene que lucir en un vídeo: tiene que apetecerle al perro que vive contigo.
Para seguir leyendo: ASPCA, Canine DIY Enrichment.
