Cocina

Alrededor del fregadero: menos cosas sobre la encimera

Dónde lavar, dejar secar y recoger restos sin llenar la zona del grifo.

El detergente para platos, el jabón de manos, la esponja, un cepillo y un par de vasos secándose tienen su razón de estar junto al grifo. El problema llega cuando entre todos no dejan sitio para usar el fregadero. Antes de añadir otro organizador, separa tres tareas: lavar, secar y recoger restos de comida. Un accesorio útil para una de ellas puede molestar en otra.

Mira la zona cuando ya hayas guardado los platos limpios. ¿Qué sigue ahí? La esponja húmeda, botellas que apenas se usan o un utensilio que no termina de secarse forman el desorden permanente. Los platos de la cena son un montón pasajero y necesitan un lugar pasajero.

En un fregadero estrecho también importa el recorrido de las manos. Una cesta pequeña puede sentirse enorme si queda entre el grifo y la zona donde dejas los platos. En uno de dos senos, quizá puedas dedicar uno al secado durante un rato. Si solo hay un seno, cualquier cosa que lo atraviese debería poder retirarse en cuanto toque lavar una sartén.

La esponja necesita un sitio accesible

Cuando se queda en el fondo del fregadero, la esponja comparte espacio con el agua y los restos que caen allí. Colocarla más arriba puede facilitar el uso y la limpieza, siempre que el soporte también se pueda lavar. Una cesta metálica pequeña se fija al lateral con ventosas. Comprueba que la superficie admita ese tipo de sujeción y que la cesta no ocupe el lugar donde normalmente apoyas una olla grande. Deberías poder quitarla y limpiar detrás.

Quizá ya tengas un sitio adecuado al lado del fregadero. La idea no es esconder la esponja detrás de una fila de botellas, sino dejarla al alcance sin dificultar la limpieza de la zona.

Aplica el mismo criterio a los productos de limpieza. El detergente para platos y el jabón de manos pueden necesitar estar junto al grifo; un limpiador que usas una vez por semana, no necesariamente. Una bandeja pequeña recoge gotas debajo de las botellas diarias solo si es fácil levantarla y lavarla. Si queda atascada detrás del grifo, añade trabajo.

Un escurridor debe dejarte seguir usando el fregadero

Para uno o dos vasos puede bastar un paño limpio o un rincón de secado pequeño. Si la vajilla ocupa la encimera cada noche, un escurridor enrollable sobre el fregadero permite que el agua caiga dentro. Es más apropiado para una carga ligera y temporal que para secar varias ollas a la vez.

Mide la anchura incluyendo los bordes sobre los que se apoyaría. Comprueba el espacio alrededor del grifo y decide dónde lo pondrás cuando esté mojado y necesites de nuevo el fregadero. No deduzcas la carga que soporta de una foto: busca las instrucciones de la versión exacta. Si tienes que moverlo cada vez que lavas verduras, quizá no encaje en tu rutina.

Los restos junto al desagüe son otro asunto

Después de lavar verduras o platos, algunas partículas se acumulan alrededor del desagüe. Un colador de malla extraíble puede reunirlas para tirarlas a la basura. El ajuste importa más que la forma del asa. Mide el diámetro y la profundidad de la abertura y comprueba que el asa no estorbe cuando dejas platos en el fregadero.

El colador necesita limpieza frecuente y no desatasca una tubería ya obstruida. Si el fregadero tiene uno que funciona bien, cambiarlo aporta poco. Para los restos que aparecen mientras cortas alimentos, quizá baste un pequeño cuenco que puedas vaciar antes de lavar.

Esta noche, cuando termines de lavar los platos, retira una cosa que suele quedarse junto al grifo. Mañana verás si la echaste de menos. Es una prueba más útil que la foto de un fregadero impecable en un día sin cocinar.

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