El vídeo de una picadora termina cuando la cebolla ya está cortada. En casa aún queda lavar el recipiente, secar la tapa y guardar las dos piezas. Un utensilio útil es el que volverías a sacar un martes con prisa, no solo el que parece ingenioso durante diez segundos.
Estos siete resuelven tareas distintas. No forman un equipo obligatorio: mira qué paso se repite en tus comidas y si ahorrar esfuerzo compensa el espacio y la limpieza que exige cada objeto.
Antes de encender los fogones
1. Picadora manual para pequeñas cantidades. Una picadora de cuerda mueve las cuchillas dentro de un recipiente sin enchufe. Puede venir bien para ajo, cebolla o hierbas cuando sacar un robot grande parece excesivo. Hay que trocear los ingredientes para que entren y limpiar las cuchillas con cuidado. Para dados grandes y regulares, el cuchillo sigue dando más control.
2. Báscula cuando la receta pide gramos. Las tazas medidoras sirven para recetas escritas en tazas, pero no sustituyen una medida de peso. Una báscula de cocina digital resulta especialmente útil al hornear o repetir una receta con las mismas cantidades. Comprueba el rango de medida, el tamaño de la plataforma y si se puede poner a cero con un bol encima.
Cuando ya hay varias cosas en marcha
3. Temporizador a la vista. Si hay una bandeja en el horno y una sartén al fuego, un temporizador de cocina puede quedarse donde lo ves sin buscar el móvil con las manos ocupadas. Lo decisivo es si distingues la pantalla y oyes la señal desde donde cocinas. Si el reloj del horno ya cumple esa función, no hace falta duplicarla.
4. Espátula para aprovechar lo que queda en el bol. Una espátula flexible recoge la masa o la salsa de las paredes del recipiente y facilita pasarla al siguiente. Comprueba que el mango tenga una longitud cómoda para tus utensilios. Para usarla con alimentos calientes, consulta el límite indicado para ese modelo; la palabra «silicona» no fija una temperatura universal.
5. Termómetro cuando el aspecto no basta. Un termómetro plegable para alimentos mide en el punto donde entra la sonda. El Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria de Estados Unidos recomienda, en general, introducirla en la parte más gruesa, lejos del hueso y la grasa. La temperatura objetivo depende del alimento y debe consultarse por separado. No dejes una sonda manual dentro del horno salvo que el fabricante lo permita expresamente.
El espacio también cuenta después de cocinar
6. Colador plegable. Un colador plegable ocupa sitio mientras lavas verduras o escurres pasta. Su ventaja aparece cuando está seco, doblado y guardado. Compara las medidas abierto con lo que sueles preparar, y las medidas doblado con el cajón donde quieres dejarlo.
7. Botella para verter y pulverizar aceite. Una botella con dos salidas puede venir bien si viertes aceite en la sartén y lo pulverizas sobre una bandeja. Pulverizar no equivale a medir una cantidad exacta. La boquilla, además, hay que llenarla y limpiarla. Si siempre usas el aceite de una sola manera, la segunda función no te aporta mucho.
Piensa en una comida que prepares cada semana. ¿Qué paso te obliga a improvisar, lavar un objeto de más o mirar el móvil mientras cocinas? Elige, si acaso, un utensilio para ese paso. Que vuelva a salir del cajón la semana siguiente será una prueba más convincente que cualquier vídeo.
